“Turista, tú que curioso.
recorres nuestro planeta.
Detente y sube a esta plaza
que es la diadema de Altea
y desde la balconada
del borde de su meseta,
verás un campo de edén
que cerca la esbelta Bernia
y creerás ver el cielo
un trocito, aquí en la tierra.
Tal vez te canse el subir,
¡Pero bien vale la pena!
(Francisco Martínez Orozco)
La iglesia de Nuestra Señora del Consuelo de Altea es un templo que tiene su origen en la Edad Moderna, a principios del siglo XVII, cuando se encontraba al lado del castillo que protegía la localidad.
La Iglesia actual se construyó ya a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, siendo restaurada en el año 1980. El conjunto histórico, en el que se incluye la Iglesia, está declarado Bien de Interés Cultural desde 2013.
La iglesia se encuentra situada dentro del CASCO ANTIGUO de Altea, en la parte más alta del pueblo. Está rodeada por las ANTIGUAS MURALLAS que defendían a la población que contienen diferentes portales y calles para acceder a ella. La desaparición de antiguas construcciones permitió que se ampliara la plaza a principios del siglo XX.
San Rafael Arcángel es el mensajero divino conocido como la
"Medicina de Dios" o "el que sana, junto a Tobías.
San Antonio abad con un cerdo a sus pies, el cual representa las
tentaciones y los demonios del desierto que el santo logró vencer.
Tiene dos cúpulas
de tejas de azulejos azules y blancos vidriados que son el símbolo más conocido
del municipio y por el cual la ciudad es conocida como "LA CÚPULA DEL
MEDITERRÁNEO"
El culto a la imagen de Nuestra Señora del Consuelo, que da nombre a la
Iglesia, seguramente fuera introducida por los RELIGIOSOS AGUSTINOS que
mantuvieron cargos eclesiásticos importantes en este territorio durante el
siglo XVII.
Pero LA IMAGEN ANTIGUA, se deterioró mucho, por lo que cuando se construyó el nuevo templo también se hizo lo mismo con la figura de la Virgen, que se destruyó al inicio de la Guerra Civil, realizándose una nueva en el año 1941, que es la que se puede observar actualmente. Este trabajo fue encomendado al taller de José Rabasa Pérez.













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